Resistencia y organización popular en Venezuela: romper bloqueos y alimentar la alegría

26/06/2026 |

Capire

El Encuentro de Comunicadores de ALBA en Caracas renueva la fuerza de la resistencia popular y la solidaridad internacional a través de la comunicación

Eric Espinoza/Comunicaciones teleSUR

Desde que tuvo lugar la Revolución Bolivariana, en 1999, Venezuela ha sido blanco de amenazas y ataques que afectan no solo a la economía, sino también a la soberanía del país, a los procesos de comunicación y al bienestar de su pueblo. Esto ocurre porque cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo en su territorio, pero, sobre todo, porque el proyecto popular revolucionario bolivariano ofrece otra forma de organizar la sociedad, basada en la participación popular. Este modelo choca frontalmente con el proyecto capitalista imperialista y neoliberal.

Latinoamérica vive una disputa sin precedentes. Desde agosto de 2025, la región del Mar del Caribe se enfrenta a todo tipo de ataques. El gobierno estadounidense envió submarinos nucleares y portaaviones, instaló centros y radares para controlar el espacio digital y aéreo, lanzó misiles contra pescadores, movilizó tropas terrestres y ocupó Puerto Rico para realizar entrenamientos militares. Los intentos imperialistas por tomar el control se caracterizan por la militarización, las demostraciones de fuerza y un conjunto heterogéneo de elementos golpistas. Todos ellos resultan muy evidentes en el caso de Venezuela.

Durante el Encuentro de Comunicadores de ALBA Movimientos, celebrado en Caracas en mayo de 2026, Blanca Eekhout, presidenta del Instituto Simón Bolívar y de la Comisión de Comunas de Venezuela, argumentó que “Venezuela sigue siendo blanco de ataques, y no se trata solo del bloqueo, la guerra económica, las amenazas y el secuestro del presidente. Se trata, sobre todo, de la guerra cognitiva destinada a dividir la revolución bolivariana, a desmoralizar al pueblo venezolano, pero, sobre todo, a aislar aún más a Venezuela, no solo en el escenario mundial, sino también de sus hermanos en América Latina”.

La guerra cognitiva a la que se refiere Blanca es “una forma de beligerancia no convencional, que utiliza herramientas cibernéticas para alterar los procesos cognitivos y controlar la mente humana, las creencias y los comportamientos individuales y grupales”, como escribió la socióloga ecuatoriana Irene León en el libro Las derivas autoritarias del capitalismo, cuyo prólogo escribió Blanca.

Construyendo la defensa frente a los ataques militares, comunicacionales y económicos

El pueblo venezolano tiene muy presente en su memoria el terror de los ataques del 3 de enero de 2026 y el duelo por las cien personas que murieron durante las incursiones. Los drones sobrevolaban sus cabezas, seguidos por más de cien aviones que volaban a ras de suelo, en medio de un ruido aterrador, mientras los perros ladraban desesperadamente. Todo esto sin saber qué estaba pasando, solo que estaban invadiendo el país.

Se lanzaron misiles contra comunidades, instalaciones militares, universidades e incluso un laboratorio de matemáticas que se encuentra muy cerca de un reactor nuclear. Ese reactor, aunque lleva décadas sin funcionar, sigue conservando material radiactivo. La gente considera que se trató de una amenaza de que la catástrofe podría haber sido aún más mortal. Los datos sobre los daños incluyen víctimas de ataques cardíacos, daño a 464 viviendas, la destrucción de 11 salones de la Escuela Ecológica, cortes de energía eléctrica y la muerte de todas las mascotas del presidente.

Carolina Ortiz, líder de la Comunidad Simón Rodríguez, vive en el primer complejo comunitario urbano construido por el gobierno de Chávez. Nos contó su experiencia durante los ataques: “Cuando amaneció, casi todos los habitantes se reunieron llorando, hablando y pensando qué hacer. Lo primero que se nos ocurrió fue ir a la Plaza Bolívar a ver qué estaba pasando”.

En la Comuna Simón Bolívar, un enorme complejo con edificios, murales coloridos y canchas deportivas en el centro, donde los niños juegan y practican deportes, hablamos con Oneyda Rosa, vocera de las mujeres de la comuna. Nos compartió el sentimiento colectivo de su comunidad: “mucha tristeza y mucho dolor”. Carolina Ortiz está de acuerdo: “Hoy en día se siente ese vacío, extrañamos a Maduro y a Cília. Aunque seguimos con nuestra vida cotidiana, sentimos la tristeza de no tener a nuestro presidente. Pero seguimos con nuestro trabajo, confiando en la presidenta encargada Delcy Rodríguez y con la esperanza de que regresen pronto a casa”.

El régimen bolivariano logró sobrevivir a los ataques del día 3 gracias a la organización popular en las comunas y comunidades. Tras el secuestro de Cília y Maduro, la participación popular en las calles fue masiva. Al respecto, Blanca Eekhout comenta: “Fuimos construyendo caminos gracias a la fuerza de la Revolución Bolivariana en el seno del pueblo. Ese camino se llama comuna, democracia participativa y protagonista, poder popular organizado capaz de gobernar el territorio. Por eso, a lo largo de 27 años, a pesar de todas estas agresiones, la revolución bolivariana sigue siendo una revolución viva y, incluso en medio de estas adversidades, seguimos garantizando la paz y la gobernabilidad”.

Actualmente, el pueblo se está organizando para realizar una marcha masiva por todo el país, denominada la Gran Peregrinación. Alejandra Laprea, representante de las Américas en el Comité Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres, ve en este recorrido una oportunidad para reconstruir el tejido político desde cada región. Con un sentido de resistencia que también es espiritual, el pueblo marcha hacia el destino sagrado de la libertad.

Pasado y presente

Hoy en día hay 1044 sanciones vigentes contra Venezuela impuestas por Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea y Suiza, además de otras medidas contra los países que mantienen relaciones comerciales con este país caribeño. Ana Maldonado, coordinadora de relaciones internacionales del Frente Francisco de Miranda e integrante de ALBA Movimientos, propone un análisis histórico sobre el regreso de Venezuela al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Venezuela es miembro fundador del FMI y, en las décadas de 1980 y 1990, acudió diversas veces a este organismo en busca de asistencia, lo que generó grandes deudas para el país. La crisis derivada de ese ciclo de intervenciones desencadenó las protestas populares que llevaron a la Revolución Bolivariana en 1999.

Venezuela logró saldar sus deudas pendientes con el FMI y el Banco Mundial en 2007, y rompió sus vínculos con esas instituciones. En ese momento, existía la esperanza de crear un Banco del Sur con sede en América Latina como alternativa. Sin embargo, antes de que se pudiera poner en marcha esta iniciativa, una serie de crisis azotó la región. Esta situación de desequilibrio fue provocada por una caída en los precios de las materias primas, a partir de 2014, y por las nuevas rondas de sanciones unilaterales que Estados Unidos impuso hasta 2018, cuando se impidió a las empresas petroleras y de transporte hacer negocios con Venezuela.

Los bancos internacionales dejaron de hacer negocios con el país caribeño y confiscaron los activos venezolanos que tenían en sus bóvedas, como las 32 toneladas de oro que siguen en un banco privado de Inglaterra. Otro bloqueo financiero tiene que ver con las divisas del FMI: los Derechos Especiales de Giro (DEG), de los cuales el gobierno venezolano poseía 400 millones de dólares en 2019. En una injerencia directa en la política del país, el FMI impidió que Venezuela recibiera esa suma, en una violación del espíritu de cooperación internacional. Afirmaron que se debía a que “no sabían quién era el presidente”, una excusa que mantuvieron incluso durante la pandemia, cuando se impuso una gran necesidad de utilizar esos fondos en la salud pública.

En abril de este año, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, reincorporó a Venezuela al FMI tras seis años de bloqueo institucional. Ana Maldonado considera que el FMI es un pilar de las políticas de saqueo imperialista. Sin embargo, Delcy afirma que el objetivo no es generar una deuda para Venezuela, sino que el país sea reconocido y pueda realizar negociaciones. Este paso allana el camino para que el país pueda recuperar las reservas congeladas y defenderse de la deslegitimación que ha sufrido por parte de la ultraderecha venezolana.

Venezuela sigue adelante en medio del dolor, el trabajo y la esperanza

En la cárcel en Nueva York, Cília y Maduro enfrentan condiciones precarias y violentas. La comida es de mala calidad y no tienen acceso a servicios de salud. Hasta hace poco, se le negaba a Maduro el acceso a libros. Todo el pueblo latinoamericano, en solidaridad, tiene desde entonces el objetivo de fortalecer la campaña por la libertad en las calles y en las redes sociales. Ana Maldonado destaca que la solidaridad implica un compromiso de compartir lo que tenemos, no solo lo que nos sobra. Esta es una idea que surge de la alianza entre el pueblo venezolano y el cubano, que tienen un fuerte vínculo de solidaridad en materia de salud. Las brigadas médicas cubanas fueron fundamentales en la atención inmediata a la población afectada por los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 el 24 de junio de 2026 en centenares de ciudades del país. Los temblores causaron pérdidas humanas y daños materiales sin precedentes, una tragedia que cuenta con la solidaridad del pueblo.

Desde esta alianza popular se impone la tarea de fortalecer las campañas y acciones de solidaridad hacia el pueblo cubano, que se enfrenta a las mismas estrategias de fragmentación con fines de invasión por parte del imperialismo de la administración de Trump. Los movimientos populares que actúan en la región organizan el envío de medicamentos, alimentos y paneles solares a Cuba, así como acciones de apoyo material, político y comunicacional a Venezuela.

Asimismo, en los últimos meses se inició una nueva campaña venezolana en solidaridad con Cuba bajo el lema «Amor con amor se paga». El lema se basa en la idea de que el amor es un compromiso político concreto, inspirado en las ideas de José Martí, y no un concepto abstracto. Martí, considerado un mensajero de la independencia cubana, afirma que el amor es esperanza fina, merecimiento, respeto y una fuerza transformadora.

Esta campaña tiene tres etapas: la primera, llamada “Corazón por corazón – salvando vidas”, se centra en la recolección de medicamentos prioritarios; le sigue una segunda etapa enfocada en la soberanía energética, bajo el nombre de «Trump no puede bloquear el sol», cuyo objetivo es recaudar donaciones para la compra de paneles solares. La tercera etapa, en la que nos encontramos ahora, se llama “El maíz de la gran patria”, y se centra en la recolección de alimentos esenciales para enviarlos al pueblo cubano.

Estos dos pueblos comparten la misma lucha por construir un proyecto socialista, con comunidades fuertes y poder popular. A partir de las ideas de José Martí y de las experiencias de las mujeres venezolanas, quienes hacen de la alegría una fuerza política y organizativa, aprendemos que la respuesta a los ataques imperialistas está en la voluntad cotidiana de sostener la revolución socialista.

Con las feministas venezolanas, aprendimos a practicar otra forma de organizarnos, producir y construir comunidades feministas y antipatriarcales, centrada en el buen vivir. Para defender la soberanía venezolana y cubana y denunciar los ataques, debemos poner atención a lo más hermoso que tienen estos países, fortaleciendo las redes de cuidado y solidaridad, con una sonrisa espontánea y manos entrelazadas.

Milagros Espinoza, comunera de la Comuna Socialista Simón Bolívar, expresa que “aquí estamos, en el día a día. Somos mujeres de lucha, de batalla, de victoria. Todos los días dedicamos todo nuestro amor. Venezuela es un país lleno de amor. Las venezolanas llevamos en nuestra esencia un gran amor por nuestra patria; estamos muy orgullosas de nuestro país. Sabemos que ese amor que corre por nuestras venas es cada vez más grande y sabemos que esta querida patria, de amor y paz, siempre será nuestra y para nosotras. Aquí, todos los países pueden venir con amor y tranquilidad. No vamos a meternos con ellos, sino a abrazarlos, porque somos pueblos hermanos”.


Capire estuvo en Caracas en mayo de 2026 en el Encuentro de Comunicadores de los Movimientos del ALBA para participar en una cobertura colaborativa realizada en alianza entre 14 medios de comunicación de América Latina. Durante una semana, escuchamos, dialogamos y contribuimos a la tarea de romper el bloqueo comunica

Redação por Clarice Rangel Schreiner
Edição por Bianca Pessoa e Helena Zelic

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