Las saludamos con el saludo de la tierra, de la patria y de la humanidad. El saludo de las mujeres palestinas que hacen frente con sus cuerpos a la maquina de guerra israelí. Saludos revolucionarios a nuestro pueblo en toda la Palestina histórica.
Cuando hablamos de resiliencia, hablamos de Palestina. Hablamos de una tierra que no solo habitamos, sino que encierra una memoria y una historia. Una tierra a la que nuestro pueblo sigue profundamente unido y por la que lucha, generación tras generación. Necesitamos hablar de las mujeres y de su relación con la tierra. Son ellas quienes sembraron y cosecharon, quienes guardaron las semillas y preservaron las cosechas, y quienes criaron a sus hijos e hijas para que conocieran la tierra, sus estaciones y su abundancia.
Por eso, cuando hablamos de soberanía alimentaria, no nos referimos solo a la comida. Nos referimos a nuestro derecho a proteger nuestra tierra, producir nuestros propios alimentos, preservar nuestras semillas, proteger nuestros recursos, decidir por nosotras mismas qué sembrar y qué comer, y garantizar los derechos de las generaciones futuras.
En cuanto a la situación en Palestina, especialmente en Gaza, tres años después del inicio del genocidio, la población sigue enfrentando asesinatos, hambre, desplazamiento forzado y condiciones de vida extremadamente difíciles. Los ataques israelíes continúan matando e hiriendo al pueblo palestino. Incluso después del alto el fuego anunciado en octubre de 2025, más de 1.402 palestinos fueron asesinados. En solo una semana de septiembre de 2026, 35 palestinos fueron asesinados, un promedio de cinco personas por día.
El suministro de alimentos a Gaza sigue siendo limitado e insuficiente. Muchas familias aún dependen de la ayuda humanitaria, las cocinas comunitarias y el pan subsidiado para alimentarse a diario. Un gran número de palestinos no tiene un hogar al que regresar y sigue viviendo en tiendas de campaña, refugios temporales y edificios dañados. Los hospitales siguen funcionando con escasez de medicamentos, equipos médicos e insumos esenciales, mientras atienden a personas heridas en los ataques y también a quienes padecen desnutrición, enfermedades crónicas y otras dolencias.
Casi el 90 % de la infraestructura de agua y saneamiento de Gaza fue dañada o destruida, lo que dejó a muchos palestinos sin acceso regular a agua limpia y segura. Solo alrededor del 3 % de las tierras agrícolas de Gaza permanecen intactas y accesibles. El 97 % de los cultivos arbóreos se ha perdido, al igual que el 95 % de los cultivos arbustivos y el 82 % de los cultivos anuales.
Los niños y niñas perdieron casi tres años de educación formal. Muchas escuelas fueron destruidas o dañadas, mientras que otras pasaron a utilizarse como refugios. Hoy en día, la educación se lleva a cabo en espacios temporales de aprendizaje y mediante otras alternativas en toda Gaza. En Cisjordania, la expansión de los asentamientos, la violencia de los colonos, la confiscación de tierras, las demoliciones y las restricciones militares han aumentado drásticamente. Actualmente, unos 750.000 colonos israelíes viven en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental. Los colonos se están apropiando de tierras palestinas y de fuentes de agua. Atacan comunidades, destruyen y roban cosechas, se roban el ganado y restringen el acceso a las tierras agrícolas y los pastizales.
Se cierran carreteras, se instalan controles y se hace cada vez más difícil el desplazamiento entre las comunidades palestinas. En medio de todo esto, la ocupación israelí toma el control de más territorios palestinos, expulsa a las comunidades de sus tierras y allana el camino para nuevas anexiones en Cisjordania. En el norte de Cisjordania, más de 33.000 palestinos continúan desplazados en los campos de refugiados de Jenin, Tulkarm y Nur Shams, así como en las zonas aledañas.
No podemos hablar de Palestina sin mencionar a nuestros prisioneros y prisioneras. Actualmente, alrededor de 9.350 palestinos están detenidos en prisiones israelíes. Entre ellos hay 90 mujeres y más de 350 niños. Más de 3.000 se encuentran bajo detención administrativa, sin cargos formales ni juicio. Las condiciones en las prisiones están muy deterioradas. Las y los prisioneros palestinos denuncian tortura, violencia física, hambre y falta de atención médica. Al menos 92 palestinos han fallecido bajo custodia israelí desde octubre de 2023.
Hace unos días, la prisionera palestina Dana Joudeh dio a luz a su hija, Lia, mientras aún se encontraba detenida. Pasó meses de su embarazo en la cárcel y permaneció encadenada incluso durante el parto. Dana y su bebé fueron liberadas posteriormente. Dana y todas las mujeres palestinas siempre han estado en la primera línea de nuestra lucha. Defienden su tierra, sus familias y sus comunidades. Se organizan, resisten y hacen frente al desplazamiento y a los intentos de expulsar a nuestro pueblo de nuestra tierra. Siempre han sido, y seguirán siendo, una fuente de fortaleza para la sociedad palestina y para nuestra lucha por la libertad.
Estas son algunas de las realidades que vive nuestro pueblo hoy. Pero somos un pueblo que ama la vida. Amamos la vida cada vez que encontramos un camino hacia ella. Y eso también forma parte de nuestra lucha. Al fin y al cabo, seguimos eligiendo la vida. Elegimos quedarnos. Elegimos regresar. Elegimos sembrar. Elegimos reconstruir. Y seguimos luchando por nuestra libertad. Queremos un futuro en el que Gaza viva. En el que nuestros prisioneros y prisioneras sean libres. En el que nuestro pueblo pueda volver a su tierra. En el que nuestros agricultores y agricultoras puedan cultivar sus tierras y tener control sobre su agua, sus semillas y sus alimentos. Y en el que nuestros niños y niñas puedan crecer libres de la ocupación, del asedio y el miedo.
Estos años también nos han enseñado algo muy importante: Palestina no está sola. En todo el mundo, millones de personas libres no se callaron. Vimos a la gente en las calles, en las universidades, en los sindicatos, en los movimientos campesinos y en los movimientos sociales posicionándose del lado de Palestina. Esa enorme solidaridad nos recuerda que nuestras luchas están conectadas. La lucha del pueblo palestino por la tierra y la libertad está vinculada a las luchas de los pueblos de todas partes por la tierra, la justicia, la dignidad y la liberación.
Creemos en el poder de los pueblos. Gloria a nuestros mártires. Libertad para nuestros prisioneros y prisioneras.
Viva la lucha del pueblo palestino. Vivan los pueblos libres del mundo que se niegan a permanecer en silencio. Viva la unidad de los pueblos. Viva la lucha internacional. Y viva una Palestina libre.
Se ha ocultado la identidad de las autoras del texto por razones de seguridad.
