Mujeres cubanas organizando la solidaridad y el antiimperialismo

05/01/2021 |

Por Elpidia Moreno

Hacemos nuestra denuncia revolucionaria y de vanguardia para un proceso de cambio y para lograr liberarnos del dominio imperialista.

Foto/Photo: Cubadebate

El antiimperialismo implica en primer lugar asumir una posición que globalice la solidaridad internacional, la unidad, el respeto a las diferencias, la no injerencia en los asuntos internos de los países, la igualdad de derechos y oportunidades, la equidad y la justicia social.

El imperialismo es responsable por hacer a los ricos cada vez más ricos, mientras millones de personas en el planeta no tienen acceso a agua potable y a la alimentación.

Para reafirmar una posición antiimperialista, es imprescindible ser anticolonialista y defender el derecho de los pueblos a la libre determinación e independencia. Es necesario analizar la lucha antiimperialista desde la perspectiva del daño ecológico, analfabetismo y desnutrición, la lucha contra la privatización y las medidas neoliberales. Todas estas son condiciones de los choques por parte de los Estados contra la población de sus países y por los organismos financieros contra los pueblos.

El antiimperialismo es una lucha feminista

Entendemos que todas las luchas son una sola: contra el colonialismo, el capitalismo, el imperialismo y el patriarcado. Por esto profundizar la lucha por el socialismo es la vía más evidente para lograr la equidad y la justicia social. Hay que enfrentar toda medida dirigida a denigrar la dignidad del ser humano en todas las políticas discriminatorias y xenofóbicas.

Ser antiimperialista es condenar la instauración de bases navales y militares en contra de la voluntad de los pueblos. Las guerras y conflictos bélicos que destruyen familias, dañan el medio ambiente y exterminan naciones enteras.

Hoy más que nunca debemos insistir en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz . Eso significa hacer una disputa necesaria frente a la ofensiva imperial, para preservar la supervivencia y consolidar la paz. Además, necesitamos concientizar a nuestros pueblos desde los partidos políticos, movimientos sociales, populares y plataformas de lucha de clases, de que es imprescindible asumir la lucha de las mujeres para construir procesos realmente justos, equitativos y emancipatorios.

Todos los conflictos que ocurren en la región afectan especialmente a las mujeres. En tal sentido las demandas para la igualdad de género y la lucha contra el patriarcado deben ser parte de sus agendas, así como de la agenda de los gobiernos. Desde la perspectiva de las mujeres debemos generar espacios de encuentro de mujeres antiimperialistas, estableciendo formas propias de comunicación.

El antiimperialismo implica en primer lugar asumir una posición que globalice la solidaridad internacional, la unidad, el respeto a las diferencias, la no injerencia en los asuntos internos de los países, la igualdad de derechos y oportunidades, la equidad y la justicia social. Por tanto se necesitan acciones directas que conduzcan a una real transformación social, democrática, antirracista y antipatriarcal.

Cuba, la estrella de la resistencia y solidaridad

En esa globalización de la solidaridad internacional está Cuba: un pueblo antiimperialista que a pesar de las dificultades defiende este principio con su propia sangre. Es una filosofía de vida y resistencia que permanece intacta en defensa de la soberanía nacional.

Aún así, el gobierno de Estados Unidos impone sanciones económicas que afectan a países que no están de acuerdo con sus políticas. La política imperialista de Estados Unidos contra Cuba se caracteriza por los bloqueos, que han fortalecido las sanciones contra ciudadanos y ciudadanos, instituciones y empresas de otros países que se proponen a establecer relaciones económicas, comerciales y financieras con Cuba.

La Ley Helms-Burton , impuesta en 1996, viola normas y principios del Derecho internacional como la libre determinación de los pueblos, libertad de comercio, igualdad soberana y no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Además, transgrede el principio de la convivencia pacífica entre las naciones.

Los cubanos y las cubanas tenemos memoria, sabemos dilucidar y entender que a esa política criminal e injusta responden las principales dificultades que atraviesa el país, que impiden su avance y desarrollo. Por ello, la máxima del pueblo es la resistencia y la unidad en torno al Partido Comunista de Cuba y la Revolución.

Hemos vivido una historia revolucionaria digna, enfrentando durante más de 60 años el avance del poder imperial  y ataques terroristas que han cobrado la vida de personas inocentes.

Durante años se ha exigido que se devuelva a Cuba, el territorio donde se encuentra, enclavada ilegalmente la Base Naval de Guantánamo. Pero hasta ahora los diferentes gobiernos de los Estados Unidos hacen caso omiso a nuestras exigencias y denuncias.

Tenemos una herencia revolucionaria. Las mujeres, los jóvenes y todo el pueblo resistiremos a pesar de los obstáculos, calumnias, amenazas y ataques terroristas. Seguiremos construyendo nuestro proyecto socialista, con la firme convicción de mantener en alto las banderas de la hermandad y la solidaridad entre los pueblos.

El genocida bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por el gobierno de los EE.UU. a Cuba, que pretende destruir la Revolución Cubana e imponer un régimen incompatible con nuestros intereses, ha constituido un grave obstáculo al pleno disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales de las cubanas y cubanos.

El bloqueo es una amenaza para la vida

El bloqueo produce severas restricciones a la importación de alimentos destinados al consumo directo de las familias, escuelas, hospitales, círculos infantiles y hogares de ancianos. Las cubanas identifican al bloqueo como la peor forma de violencia ejercida contra las mujeres y todo el pueblo. La satisfacción de las necesidades alimentarias constituye un foco de tensión permanente para las familias, especialmente para las mujeres, quienes todavía son las principales responsables de las tareas domésticas.

Las medidas de coerción económica también inciden en la necesidad de adquirir los insumos necesarios para la atención de las personas enfermas que necesitan algún tipo de tratamiento. Esta política agresiva obstaculiza el abastecimiento de combustible a nuestro país mediante la aplicación de sanciones y amenazas a los buques, navieras y compañías de múltiples países que pretendan negociar con Cuba.

No siendo suficiente lo anterior, el gobierno de Estados Unidos y países aliados hacen una infame y calumniosa campaña contra la cooperación internacional que Cuba presta en el área de los servicios de salud para los países que necesitan importar estos servicios, incluso más necesarios en estos tiempos de pandemia.

Compartimos lo que tenemos

Cuba y las mujeres cubanas (que son la mayoría de las trabajadoras de la salud del país) llevan a cabo estas acciones de ayuda en nombre de la solidaridad internacional. Su presencia se dio en Jamaica, Honduras, Angola y otras naciones que confían en nuestros profesionales porque, como dijo el líder histórico de la Revolución, el comandante Fidel Castro: “Cuba comparte lo que tiene, no lo que le sobra”.

Hoy cuando el mundo vive los tristes momentos de la covid-19 y que lo más importante debe ser la solidaridad internacional entre los pueblos, Cuba recibe del gobierno de los Estados Unidos más restricciones y sanciones. Desde allá ese gobierno se empeña en doblegar al pueblo porque simplemente decidió luchar por su destino, ser independiente y soberano.

Las cubanas, firmes en sus propósitos, principios revolucionarios e historia, lucharán contra las potencias imperialistas. Continuaremos condenando la política genocida del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba y sus naciones hermanas. Seguiremos creando, trabajando con el mismo ímpetu en la construcción de una sociedad cada vez más justa, más equitativa. Seguiremos ofreciendo nuestro apoyo a las naciones que lo necesiten, nada ni nadie detendrá el paso agigantado de la historia que hemos construido sobre la base de los que han ofrecido sus vidas a causa de la Revolución Cubana, socialista, y antiimperialista.

Ustedes, amigos y amigas del mundo, pueden contar con las mujeres cubanas. Siempre estaremos dispuestas a ofrecer nuestros esfuerzos, nuestro apoyo incondicional a las causas justas de los pueblos.


Este texto es una transcripción editada del discurso que realizó la compañera Elpidia Moreno, de la Marcha Mundial de las Mujeres de Cuba y de la Federación de Mujeres Cubanas, en el seminario virtual “Luchas feministas antiimperialistas contra la militarización, la guerra y las sanciones” realizado durante la Semana Internacional de Lucha Antiimperialista, que se desarrolló el 5-10 de octubre.

Texto original en español

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