Enfrentar el hambre y la violencia desde el feminismo campesino y popular

09/12/2021 |

Por Sonia Vidal

Sonia Vidal presenta, en texto y audio, la visión de La Vía Campesina sobre el enfrentamiento a la violencia patriarcal.

La Vía Campesina, 2017

Desde La Vía Campesina, todos los años en el Día Internacional de Enfrentamiento a la Violencia hacia las Mujeres, 25 de noviembre, llamamos acciones simbólicas de concienciación, visibilización y solidaridad. Denunciamos desde La Vía Campesina las alarmantes violencia que viven las mujeres, la niñez y las diversidades en el mundo. Siempre tenemos visible la discriminación de nuestro género, pero es cierto que en esta pandemia se ha visto de forma muy agudizada que las violencias afectan a más de la mitad de la población a nivel mundial. Estas, pues, no pueden ser ignoradas.

La violencia del hambre, la violencia del capital

Vivimos varias crisis estructurales en lo social, lo económico, lo climático y lo alimentario. Nos enfrentamos a una creciente feminización del hambre. Nosotras exigimos que se garanticen los derechos básicos y humanos fundamentales para todas. El derecho a la alimentación es el que va guiar nuestras acciones y procesos. Estos procesos deben ser urgentes, sobre todo la toma de decisiones de políticas públicas para lograr una soberanía alimentaria basada sobre todo en proyectos de producción agroecológicos, de los cuales pues las mujeres son las participantes mayoritarias.

En julio de 2021, OXFAM ha sacado un informe donde se podía ver la comparativa entre cuántas personas morían de hambre y cuántas morían de COVID-19 en su momento más alto. Eran cerca de 11 personas por minuto muriendo de hambre, y cerca de 7 personas por minuto muriendo en el momento más álgido de la COVID-19. Esta crisis de salud de la que estuvimos y estamos viviendo derivó en una crisis de hambre que ya teníamos previamente y que se ha agravado.

La desigualdad es la consecuencia del sistema económico, social y político que predomina. El hambre tiene el sello del capitalismo. No hay falta de alimentos. La problemática es que los alimentos son productos de lucro de ciertas empresas. El lucro está por encima de todos los derechos humanos.

Y en quien han recaído los trabajos de cuidados, tanto de nuestros mayores, de nuestros niños y de nuestros dependientes en general? Por la pandemia, se han cerrado los centros escolares, los centros donde nuestros mayores dependientes podrían pasar el día y los estaban cuidando. La mayoría de esos trabajos ha recaído, sin remuneración, para las mujeres.

Estos derechos de las mujeres están recogidos en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales. Es una declaración que fue adoptada en el 2018 y que debemos insistir para que se implemente y sobre todo se visibilice que existen esos derechos y que están aprobados internacionalmente.

Una ofensiva que ataca a los cuerpos y territorios de las mujeres

La verdad es que hay muchísimos retrocesos, tanto para las mujeres como para las diversidades. En Brasil, Colombia, Honduras, Palestina, Filipinas, Guatemala, Costa Rica, Kurdistán y México se han agudizado estas alerta. En el 2017 hubo 87 mil feminicidios, según los datos oficiales. Eso significa que 137 mujeres murieron por día. En América Latina, se mata cada dos horas -cada dos horas, lo repito porque es muy fuerte- a una mujer por el hecho de ser mujer. Necesitamos visibilizar y luchar por nuestros derechos para poder también luchar juntas contra el hambre.

En Europa, tenemos otro grave problema: la tierra. Grandes fondos de inversión y multinacionales están acaparando la tierra -agraria, productiva, en la que producimos alimentos- para, en primer lugar, instalar grandes proyectos mineros; y últimamente, con esta «moda» a nivel europeo de disfrazarse bajo la producción de energía verde y renovable, están acaparando nuestras tierras, donde deberían ser pequeñas granjas de producción familiar. Sin embargo, lo que sí están proponiendo son megaproyectos de parques eólicos y megaplantas de placas solares.

Falsas soluciones

Si lo vemos de afuera, podemos decir «bueno, tal vez eso pueda ser una forma de producir una energía verde de otro modo», pero no es así. Eso no es una realidad. Llegan estos grandes fondos de inversión y lo que hacen es montar esos megaproyectos. La realidad no es que estén abasteciendo pueblos y ciudades de «energía verde». Lo que se está haciendo es trasladar esa energía supuestamente verde y renovable a las grandes ciudades de nuestro territorio -por ejemplo, desde Galiza a Madrid. Se pierde más de la mitad de la energía producida por el camino hacia las grandes ciudades.

Nos están disfrazando y vendiendo políticas que realmente no son beneficiosas para el pueblo campesino. Como La Vía Campesina, vemos que es urgente proteger a las poblaciones que producen alimentos, a las mujeres, la niñez y sobre todo a las diversidades. Proteger nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestros saberes, nuestros territorios, y el acceso a los bienes más comunes, como son el agua y la tierra.

Sindicato Labrego Galego, 2020

Para acabar con las violencias y desigualdades, hay que cambiar el sistema capitalista. Hay que plantear sistemas alimentarios diversos y basados en la soberanía alimentaria y la agroecología. Al final, nuestra demanda no es tanto sobre tener muchos alimentos, sino que es sobre tener y alimentos de calidad y proximidad para combatir el hambre.

Desde La Vía Campesina, este 25 de noviembre nuestra bandera fue ¡Campesinas luchando por derechos, contra el hambre y las violencias!. Lanzamos la publicación gráfica El caminar del feminismo campesino y popular en La Vía Campesina, traducida en inglés, francés y español, para apoyar los procesos de formación, movilización y organización de las mujeres campesinas.

Queremos plantear cómo podemos combatir conjuntamente, fortaleciendo las alianzas, que son muy importantes. Queremos que todas estemos juntas y unidas para luchar contra este capitalismo que nos está acaparando por todos lados.

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Sonia Vidal Lamas es ganadera, vive en Galiza, es integrante de la Ejecutiva del Sindicato Labrego Galego y de la Coordinadora Europea de La Vía Campesina. Este artículo es una edición de su intervención durante el webinario Luchas antisistémicas para vivir sin violencia, organizado por Capire en colaboración con la Marcha Mundial de las Mujeres, La Vía Campesina y el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales el 18 de noviembre de 2021.

Edición de Helena Zelic

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