Migrar es un derecho: la Marcha Mundial de las Mujeres de las Américas publica libro sobre mujeres migrantes

03/07/2026 |

Capire

Lee el poema de Lilia Ferrer-Morillo, disponible en el libro “Nuestro camino”, que reflexiona sobre las problemáticas de las mujeres migrantes de la región

En las Américas, las mujeres migran en condiciones cada vez más duras. En sus territorios, se ven obligadas a huir por los bloqueos económicos y la violencia. Son ellas quienes se encargan de los cuidados antes, durante y después de la travesía, y terminan llegando a países que precarizan su trabajo y endurecen las leyes contra la inmigración. Daniella Inojosa, de la organización feminista venezolana Tinta Violeta, que forma parte de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) en el país, identifica la raíz de esta persecución y afirma que “las fronteras son una invención. Esas líneas no existen en la tierra. No fue la naturaleza la que las puso, fue el poder, para decidir qué cuerpos pueden moverse libremente y qué cuerpos son perseguidos. Ninguna mujer puede ser ilegal en ninguna parte de esta Tierra”.

El libro Nuestro camino: textos sobre mujeres migrantes responde a este contexto. Los textos del libro reúnen procesos colectivos de reflexión y creación sobre las migraciones y está organizado en tres capítulos: “Vivir el camino”, con relatos de vida y registros de los espacios virtuales de reflexión; “Pensar el camino”, que reúne ensayos; y “Cantar el camino”, compuesto por cuentos, poesía e ilustraciones. La coordinación estuvo a cargo de Norma Cacho y Alejandra Laprea, del comité internacional de la MMM, con la colaboración de la Confederación Sindical de Trabajadoras y Trabajadores de las Américas (CSA-TUCA) y de la organización Migrantas, de Chile, y el apoyo de la organización We Social Movements (WSM) y de la Red Inspir. El libro completo fue lanzado el 18 de junio de 2026 y está disponible para descargar en español en el sitio web de la Marcha Mundial de las Mujeres.

En la presentación, Norma Cacho explicó qué motivó a la MMM a crear el libro: “Una de las primeras conclusiones a las que llegamos es no hablar de ‘crisis migratoria’, sino destacar que estamos atravesando una crisis global, una crisis estructural que obliga a las personas a migrar en condiciones muy desfavorables, siendo las mujeres quienes soportan los efectos, pero también quienes reproducen los cuidados en los lugares donde se establecen”. Además de reconocer las formas de violencia que enfrentan las mujeres migrantes, el libro busca “dar visibilidad a las resistencias, las propuestas y las iniciativas de las mujeres migrantes en cualquier espacio en el que se inserten, desde el sur hasta el norte global”, según lo afirma Norma.

Alejandra Laprea subrayó la apuesta política del texto:

La migración no es un problema. El verdadero problema son las condiciones que nos obligan a migrar, las condiciones a las que nos someten al migrar y las condiciones en las que nos reciben los países de acogida, que precarizan nuestras vidas y fomentan el discurso de odio. Migrar es nuestro derecho, compañera, y nuestra lucha es por migrar en condiciones dignas.

A continuación presentamos el poema Feministas populares, migrantas y de la diáspora, de la poeta venezolana Lilia Ferrer-Morillo, quien vive en Argentina. En una letanía en primera persona del plural, ella enumera las condiciones impuestas a las migrantes y las convierte en organización y movilización colectiva.

Feministas populares, migrantas y de la diáspora

Lilia Ferrer-Morillo

Poeta venezuelana que vive en Argentina

Nosotras, las migrantas, negras, originarias, empobrecidas, desplazadas, refugiadas, perseguidas, sometidas a trata, acosadas, clandestinas, cuidadoras, limpiaculos, las extranjeras,

Nosotras, apátridas en el propio suelo que nos ha parido, que nos arranca y arroja, lejos de casa, en las fauces mismas del tiburón,

Nosotras, las de las villas y sus miserias, desigualadas para el sistema, analfabetas, aún con títulos y cada apostilla pasada por las narices de La Haya y las burocracias diseñadas para restar valor si los sellos húmedos no vienen del norte global,

Nosotras, sudacas, del sur infrahumanizado, patio trasero, borradas del canon y sus ínfulas de estéticas y moralidad supremacista, blancocéntricas, heteropatriarcales y regidas por el capitalismo mesiánico global,

Nosotras, racializadas, las perfiladas con tecnologías policiales biométricas que escanean nuestros huesos y genealogías hasta dar con el ADN mitocondrial que nos geolocalice en el sur del sur de las periferias globales y sus cicatrices coloniales,

Nosotras, las extranjeras, las del voto condicionado y el aborto clandestino, situadas fuera de las estadísticas que nos cuentan el día después de mañana, en crónicas de la mediática que se las juega al mejor postor, instantánea, alevosa y sangrienta, que nos criminaliza aún después de muertas, 

Nosotrxs, exiliadas por amenazas de arrancarnos por la fuerza nuestra identidad de género autopercibido. Devolvernos no es opción cuando la identidad y dignidad corren grave peligro,

Nosotras, las que sostenemos y damos rentabilidad al mercado inmobiliario que se lucra con nuestro trabajo, nuestro sudor, nuestras ausencias del hogar propio. Mercado inmobiliario asimétrico que desregula hacia arriba y esclaviza hacia abajo,

Nosotras, diaspóricas, desplazadas, condenadas al desarraigo por el sistema que nos obliga a movernos siempre y desafectarnos de los orígenes y de nuestra esencia comunitaria y consanguínea y hacernos parias, nómades y errantes en la misma tierra,

Nosotras, laburantes inferiorizadas y precarizadas, dispuestas en condiciones laborales de subalternidad y cuidado de los otros, acusadas de planeras aunque nuestra jornada lleve doce horas con derecho a cama, pero no a sueldo digno,

Nosotras, migrantas, refugiadas, apátridas, de la Matria Grande, orgullosas feministas de las resistencias y revoluciones históricas, contrahegemónicas, plurinacionales, diversas, luchadoras incansables, nosotras:

Mañana paramos para demostrar que, si bajamos los brazos, ¡el norte global se cae a pedazos!

Poema traduzido por Luiza Mançano e revisado por Helena Zelic

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