Honduras: organización feminista y popular para cambiar un país golpeado y endeudado

15/02/2022 |

Por Wendy Cruz y Yamileth Gonzáles

La elección de Xiomara Castro lleva consigo la necesidad de cambios estructurales en la política hondureña

Plataforma 25 de Noviembre, 2022

Desde el año 2009, Honduras ha vivido un proceso de deterioro de la institucionalidad. El golpe de Estado ocurrido en 2009 contra el ex-presidente Manuel Zelaya fue, como decimos, la gota que derramó el vaso. El golpe se dió cuando se proponía una consulta popular sobre el tema de la reelección –que, incluso, no era tan estructural ante los problemas más profundos que tenemos como país. La cercanía de Zelaya con los movimientos populares puso en alerta a los grupos de poder, tanto del país como los extranjeros.

El golpe de Estado marcó una nueva historia para nosotras como hondureñas y hondureños. Honduras estaba en el centro de los intereses geopolíticos con Estados Unidos para la dominación económica de las Américas. Hoy, Estados Unidos juega a sus intereses sabiendo que, en la región centroamericana, ha perdido a Nicaragua, a Costa Rica, a El Salvador, tiene serios problemas con Guatemala y no quiere perder Honduras. Su interés en Honduras es debido a su aparato militar, pues aquí tienen bases militares, incluso Palmerola, la base más grande de Estados Unidos en Centroamérica.

Cambio de gobierno, cambio de proyecto

Consideramos que los últimos ocho años de gobierno de Juan Orlando Hernández configuraron una narcodictadura en nuestro país. Con la pérdida del Estado, se han deteriorado las condiciones sociales económicas y los derechos fundamentales de la población hondureña. No hay dinero para hacer políticas necesarias porque nos han dejado el país endeudado. Por eso, el gane de Xiomara Castro (Partido Libertad y Refundación – Libre) en las elecciones presidenciales representa un gane por coyuntura, que ocurrió por una necesidad de periodo institucional.

El gane de Xiomara puede ser el inicio de un proceso de cambio más profundo que aspiramos como población hondureña. Pero, en realidad, ese gane está también muy condicionado por los grupos de poder del país. La victoria es resultado de la coalición entre tres partidos políticos: Libertad y Refundación (Libre), el Partido Salvador de Honduras (PSH) y el Partido Innovación Nacional y Unidad (PINU). Libre es un partido que nace en 2011, después del golpe de Estado y de una convulsión social. Tiene una diversidad de pensamientos cuyos estatutos están hacia la izquierda, pero a veces sus acciones no son posicionadas desde la izquierda.

Por eso, nuestro análisis es que van a haber dos puertas: de una parte, el poder; de otra, el reclamo del pueblo hondureño.

Los movimientos populares y territoriales debemos, más que nunca, estar organizados, porque seremos el bastión de acompañamiento de este gobierno si queremos que permanezca. Es un gran avance para la poca democracia y para la institucionalidad que perdimos en estos 12 años.

Plataforma 25 de Noviembre, 2022

Por una política feminista

Al momento de la campaña, hubo una reacción misógina, marcada por el odio, que ahora también se impone en su posesión. Nunca, en la historia del país, una mujer había ganado la presidencia. Fueron 67 años de lucha del sufragio femenino en Honduras, y 67 años para tener una primera mujer presidenta. También nunca habíamos ganado un proceso electoral con 1,7 millones de votos como ocurrió en noviembre de 2021.

La candidatura de Xiomara no nace del movimiento feminista, pero sin duda nace con un respaldo de esa generación post-golpe de Estado que despertó al movimiento feminista. El 19 de agosto del 2021, las mujeres hicimos un pacto por los derechos humanos con la nueva presidenta desde la Plataforma 25 de Noviembre –el espacio político aglutinador de todas las organizaciones feministas y que forma parte de la Marcha Mundial de las Mujeres.

Dentro de nuestros aprendizajes, sabemos que no basta simplemente tener una candidata mujer. Tenemos que poner en la mesa la lucha sobre las estructuras políticas, partidarias y estatales, que no están hechas para que las mujeres encajemos en esa gobernanza. Es un gran desafío luchar contra el patriarcado instalado en los partidos y en la estructura estatal. Estamos viviendo eso en carne propia: cuando se conformó el gabinete de Xiomara en su primer día, de 31 nombramientos, sólo diez eran mujeres.

Uno de los retos del movimiento feminista es aumentar la participación de mujeres desde nuestra apuesta feminista. No es suficiente ser mujer si no es feminista.

Necesitamos hombres y mujeres con identidad de clase y compromiso con las luchas sociales presentes en todos los espacios de decisión, en lo pragmático, más allá del discursivo. Eso nos deja un enorme desafío al movimiento feminista de apostarle a la refundación antipatriarcal de la estructura del Estado y de los partidos políticos.

Plataforma 25 de Noviembre, 2022

Profundizar la democracia y garantizar derechos

Actualmente, está pasando el desalojo de 120 familias campesinas de una comunidad indígena lenca llamada Tierras del Padre. También está en discusión el caso de la comunidad que defiende el río Guapinol. Hay el temor de que las personas sean condenadas en el Ministerio Público en 36 años por defender la vida y el medio ambiente. ¿Hacia dónde se tiene que encaminar la disputa de poderes para que no sean criminalizados por defender la tierra, el agua, el bosque?

No es suficiente llegar a la presidencia, porque vivimos en el marco de tres poderes del Estado. El poder judicial es cómplice con los grupos de poder del país. Ante eso, ¿cómo presentar nuestras demandas y reivindicar el derecho a la tierra? El desafío debe ser encarado de manera integral: refundar la patria, recuperar la democracia en el país, poniéndola al servicio de la mayoría del pueblo.

Los derechos de las mujeres tampoco son respetados. Fueron 350 mujeres asesinadas en el año 2021, y en el 2022 tenemos ya más de 30 mujeres asesinadas solo en el mes de enero. El 08 de febrero cumplió un año de asesinada nuestra compañera Keila, que estaba en manos de una posta de la policía y que fue asesinada dentro de la posta. Demandamos una estrategia de un abordaje integral contra los feminicidios y las violaciones. Como campesinas, exigimos el acceso a la tierra a nuestras compañeras. Todo eso pasa por recuperar la democracia y la institucionalidad, para que los poderes trabajen en función del pueblo y de las mujeres.

Plataforma 25 de Noviembre, 2021

Por la libertad de organizarse, trabajar y vivir en los territorios

El tema de la persecución política es muy impactante en Honduras. Defensoras y defensores de derechos humanos se ven amenazados a diario. Pero la persecución no se va a parar si siguen intactos los grupos poderosos y su estructura. Nos preocupa la ausencia de la justicia, bien como los grupos paramilitares que generan persecución y derramamiento de sangre.

Aún exigimos justicia para Berta Cáceres, con lo que la presidenta se comprometió en su discurso de posesión. El caso no se cerró, pues los verdaderos actores del asesinato todavía no pagan por sus crímenes. La familia de Berta Cáceres y el movimiento indígena en general están articulados. La Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) exige hace tres años respuestas sobre compañeros desaparecidos, y todavía no hay investigación. Exige, también, la titulación de tierras, para que no haya más despojos. Las fuerzas armadas y el aparato militar establecido por Juan Orlando Hernández se impusieron en los territorios, donde causan violaciones permanentemente.

Hemos sido claras en acompañar este gobierno, pero también hemos sido claras en la afirmación de que, al momento que no nos de respuesta, o que no avancemos en nuestras demandas, también vamos a estar en la calle, exigiendo, porque somos movimiento popular.

Cuatro años no van a ser suficientes para refundar este país que tiene más de cien años de dominación. Por eso, tenemos que seguir acompañando los casos y exigiendo paz y libertad de organización. Al mismo tiempo, acumulamos fuerzas para construir una Asamblea Nacional Constituyente Popular, con participación amplia de mujeres. Los movimientos sociales y populares se están organizando en mesas, en las cuales participan todos los sectores de la lucha social. Podremos poner en la mesa nuestras problemáticas, oportunidad que no tuvimos en los últimos 12 años –al revés, fuimos golpeados, criminalizados, asesinados, encarcelados.

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Wendy Cruz y Yamileth Gonzáles son integrantes de la Plataforma 25 de Noviembre y de la Marcha Mundial de las Mujeres en Honduras.

Edición por Helena Zelic

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