Transfeminismo negro, una lucha anticolonial y anticapitalista

07/07/2021 |

Por M. Adams

Lee y escucha el artículo de M. Adams sobre los transfeminismos negros que enfrentan el sistema de opresión colonialista

Freedom Inc., 2020

Todes debemos apoyarnos en nuestros transfeminismos como parte necesaria de la lucha anticolonial. Hay dos puntos importantes sobre los aportes de los feminismos trans, disidentes, agénero y no binarios, especialmente de los transfeminismos negros, en relación a cómo debemos pensar sobre su relación con las luchas anticoloniales. El primero se refiere al enfrentamiento de la violencia y los límites que viven las personas disidentes de género. El segundo trata de cambiar lo que históricamente nos impuso el sistema de opresión racista y patriarcal.

Algunas de las cosas de las que voy a hablar no son necesariamente exclusivas de las personas trans. Lo cierto es que las personas trans, disidentes de género e intersexuales las viven con un enfoque específico en la violencia. Sin embargo, estos temas no son exclusivos de nosotres, por lo que se sitúan directamente en el campo de los feminismos. La autonomía corporal y el control de la justicia reproductiva no solo están impactando a las personas trans, también nos impactan a todes en diferentes niveles.

Una lucha trans anticolonial es una lucha anticapitalista por la autonomía corporal, el control reproductivo y, en última instancia, es una lucha por lo que se recrea y reproduce en la sociedad. Esta idea se basa en la teoría de la reproducción social, concepto desarrollado por el marxismo feminista. La idea detrás de la teoría de la reproducción social es que la sociedad no se reproduce sin esfuerzo ni al azar.

¿Qué organiza nuestras vidas?

Las personas nacen durante el parto, pero la vida en realidad pasa por el trabajo de algunas personas. El nacimiento de las personas, sus prácticas, su crianza, su socialización a través de una serie de normas; proporcionar alimento, cuidado, ropa, techo, agua y todo lo necesario para criarlas y producir otra generación de vidas lo hace alguien. Como feministas, sabemos que estas responsabilidades laborales recaen desproporcionadamente sobre los hombros de las mujeres y de las niñas.

En los transfeminismos, analizamos en quién recaen estas responsabilidades y complicamos el tema al preguntarnos por qué esta dinámica se da en conjunto. Los transfeminismos nos ofrecen una forma de incluso cuestionar cómo entendemos quién y qué es una mujer, un hombre y quién, qué y cómo ocurren estas relaciones reproductivas. Las personas trans vivenciamos la violencia en nuestros hogares y familias cuando rompemos esta relación social.

Para personas trans negras, existir es resistir

Fui una persona criada para ser mujer y niña, por lo que se me impusieron algunas cosas muy específicas. Expectativas muy específicas fueron impuestas sobre mi cuerpo en términos de con quién debería tener una relación, cuál era mi rol en la familia, qué trabajo de cuidado debería hacer o se esperaba que yo hiciera, y cómo debería continuar haciéndolo como parte de mi crecimiento y convertirme en la próxima generación de la familia.

Muches de les que somos transexuales o género disidentes rompemos estas expectativas y contratos sociales. Vivenciamos una forma intensa de violencia que se nos ejerce desde una edad muy temprana. La gente habla de tener dos o tres años y no poder encajar bien en estas “cajas”. Luego, ocurre la violencia. A les niñes se les golpea o se les niegan ciertas cosas, se les maltrata o se les dicen cosas horribles. A todo esto, se le llama “corrección”, haciéndonos encajar en las construcciones capitalistas de género.

La función de nuestro género es producir, criar y educar a otra generación de seres humanos que luego se convertirán en obreros o trabajadores. Los transfeminismos se oponen directamente a esta función. Nuestros géneros necesitan ser puestos en libertad. Un género anticolonial significa que la función de su género no es solo reproductiva. Nuestras expresiones y representaciones de nosotres mismes y las funciones de nuestros cuerpos no son solo para la reproducción.

Independientemente de qué seamos – mujeres, hombres, agénero u otros – no solo debemos servir a la producción de familias y de trabajadores para ajustarse a un modelo capitalista. Sugiero que los transfeminismos son anticapitalistas y desafían el rol de los grupos colonizados para que sean cuerpos y obras utilizados para mantener en funcionamiento la sociedad colonial.

La violencia ocurre de muchas formas distintas. Ocurre dentro de la unidad familiar, cuando enseñamos a les niñes a tener y asumir formaciones de género específicas y a reproducirlas. También tiene lugar dentro de la sociedad médica. Aquí en los EE. UU., algunos de mis camaradas que son intersexuales, personas que nacen con cuerpos que la sociedad médica no ve como hombres o mujeres porque tienen genitales o cromosomas diferentes, fueron operades cuando eran niñes para «encajar» en un género.

Una persona tiene a ese niñe, el médico mira su cuerpo y dice que necesita una operación. Muchos de nuestros camaradas intersexuales luchan por la autonomía corporal. Estas personas obtuvieron recientemente una gran victoria en Chicago contra un hospital cuyo objetivo era realizar estos procedimientos profundamente invasivos, dañinos y no esenciales. Debido a esta lucha, el hospital ya no podrá hacerlos. Incluso en sociedades supuestamente avanzadas como Estados Unidos, todavía experimentamos estas formas intensas y concentradas de violencia.

La construcción del género es una historia de poder

La forma en que entendemos el género se sitúa dentro de un análisis del poder. El patriarcado es un sistema de poder opresor. Él domina el mundo y nos da atribuciones sobre cómo participamos en él a través de nuestros géneros. Los transfeminismos buscan destruir y abolir el género como categoría social. Dicha categorización, dentro del sistema capitalista, patriarcal y supremacista blanco, es violencia. Especialmente dentro de las comunidades negras, la formación de género en sí misma es un proceso violento.

El comercio transatlántico de personas esclavizadas ha desgenerificado a nosotres, personas negras. Ni siquiera somos vistas como seres humanos. De alguna manera, esos procesos de generificación, especialmente las construcciones de hombres y mujeres, son construcciones para los seres humanos. Que hay un tipo diferente de generificación que ocurre con los objetos, los animales y la tierra – y eso es lo que experimentamos, la categorización no humana. Todes experimentamos el proceso de desgenerificación. Los horribles asesinatos cometidos por la policía contra todos los géneros negros, son un ejemplo. No importa cuál sea tu género, no serás visto como una persona humana y el Estado tiene el derecho y la capacidad de matarte, sin importar quién seas.

La segunda cosa que nos pasa es el constante error de nuestros géneros. A veces, las personas continúan refiriéndose a una persona trans, no binaria o disidente de género con términos relacionados con cómo se identificaban antes de la transición. Los géneros negros son vistos como desviados, aquellos que no encajan en las construcciones capitalistas cisgéneras y blancas de hombre / mujer o masculino / femenino. De esta forma, los transfeminismos negros nos ofrecen un análisis de cómo todos los géneros negros son transgresores o inestables según aquellas categorías. Un ejemplo de ello es la forma en que las mujeres negras son descritas como brutas cuando son trabajadoras que no encajan en las construcciones de feminidad de la blanquitud, lo que nos lleva a la abolición del género.

Debido a nuestra negritud, hay características animalescas y exotificadas atribuidas a nuestro género. Somos sexualizadas todo el tiempo y, por ello, vistas como personas que merecen violación y violencia sexual, personas que de hecho pueden ser víctimas de este tipo de violencia.

Existe el aspecto de la hipergenerificación, que se refiere a las formas en que los géneros negros son vistos como extremos, exagerados o misteriosos. Vemos evidencia de esto en algunas de las descripciones de personas negras en los informes policiales en los que se describe a los hombres negros como “wolverine1” y aparecen asociados con algún lenguaje como “hipermacho” o “supermacho”. Los paramédicos niegan la atención médica de emergencia a las mujeres trans negras interrumpiendo la atención cuando no pueden «determinar» el género de la persona. Nuestros géneros y cuerpos están sujetos a las normas de la blanquitud.

Algunas características feministas esenciales son ser anticapitalistas y confrontar y deconstruir directamente la relación entre la producción de género y el capitalismo. Otra característica es cuestionar la organización de la sociedad por género para deshacer la categorización del poder a través del género. Esta es una ruptura directa para extinguir un sistema patriarcal y anti negritud a la vez.


1 Los “Wolverine Watchers” o “Wolverine Watchmen” son una milicia paramilitar de Michigam, Estados Unidos.


M. Adams es una persona negra queer, codirectora ejecutiva de Freedom Inc. y activista del movimiento Take Back the Land en los Estados Unidos. Este texto es una transcripción editada del aporte de Adams en la Escuela Internacional de Organización Feminista Berta Cáceres en abril de 2021.

Edición por Helena Zelic y Tica Moreno
Traducido del portugués por Aline Lopes Murillo

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