La reforma agraria es una reparación histórica y una condición para la democracia

25/08/2026 |

Capire

La militante del MST denuncia el aumento de los feminicidios y el avance de la ultraderecha en Brasil, y defiende la reforma agraria popular como una reparación histórica para las mujeres negras

MST

Las mujeres negras sabemos cómo el capitalismo y el imperialismo se adaptan para reproducir su sistema de dominación. Por más importante que sea cada una de nuestras acciones de resiliencia y resistencia en nuestros territorios, es necesario crear redes de apoyo, solidaridad y diálogo constante para construir el mundo que queremos, con el que soñamos y que necesitamos.

Hay que crear vínculos que trasciendan las fronteras trazadas por el capitalismo. Y es precisamente ese mismo capital el que nos priva de las condiciones necesarias para desarrollarnos plenamente como seres humanos, porque concentra la riqueza, fomenta la desigualdad y la guerra, y destruye nuestros cuerpos y nuestras subjetividades. Destruye nuestro sentido de hermandad.

Defender el feminismo popular y antirracista es defender ese lazo incondicional que hemos creado entre nosotras y con la clase trabajadora en general. Siempre hemos estado ahí. Las mujeres estamos en la base de la pirámide social. Las mujeres negras somos las que, ante las catástrofes y las epidemias, reorganizamos el tejido social. Sostenemos la vida cuando todos nuestros verdugos, los agentes del capital, no ofrecen ninguna alternativa para sacarnos de la crisis en la que ellos mismos nos metieron.

Somos nosotras las que sabemos crear tecnología social para mantenernos y seguir defendiendo la vida y el derecho a vivir. Y por eso, si somos nosotras las que construimos todo y las que sostenemos la vida social y a la clase trabajadora, ya no vamos a tolerar ningún tipo de violencia contra nosotras en ninguna parte del mundo.

Hacer frente a la violencia y a la ultraderecha

En Brasil, tenemos que seguir denunciando el grado y el nivel de violencia contra las mujeres. El feminicidio ha aumentado de manera alarmante: en los primeros tres meses de 2026, los casos de feminicidio aumentaron más del 7 %. En este país, una mujer es asesinada cada cinco horas.

El estado de São Paulo, el más rico de la federación, es donde más mujeres mueren asesinadas. Está gobernado por la ultraderecha, que recientemente recibió a Milei para fortalecer esa red de ultraderecha en América Latina. Esto es una amenaza para las mujeres negras, porque sabemos cómo nos trata la ultraderecha: nos ve como aquellas que no saben ni deben participar en la política, que deben regresar a sus hogares, a la vida privada, para servir a sus maridos, a los hombres, a las iglesias.

Por eso, no podemos perder de vista los esfuerzos de los gobiernos de ultraderecha. Ven a América Latina como un espacio para reorganizar el poder a partir del capitalismo financiero, el neoliberalismo y gobiernos extremadamente conservadores y perjudiciales para las mujeres.

También quiero denunciar que nuestras niñas corren un gran riesgo: aumentan los casos de violencia en las escuelas. Esto ocurre en ese mismo estado del país que impide que se discutan las relaciones de género u otras cosmovisiones en la escuela. Hay un proyecto de muerte en marcha. Quieren arrebatarnos nuestra libertad para someter nuestros cuerpos y a nuestros pueblos. Hay toda una cultura de violencia que se está fomentando y difundiendo por toda América Latina y el Caribe.

El feminismo es uno de sus blancos, porque nos permite organizarnos, entendernos como sujetos políticos y plantear un proyecto de civilización diferente y transformador. Nuestro proyecto incluye la reparación histórica y sostiene que necesitamos vivir con calidad, vivir bien y con seguridad. Necesitamos poder movernos de forma segura, sin miedo a transitar por los espacios públicos, sin sufrir violencia ni en la esfera pública ni en la doméstica.

Reforma agraria, reparación y lucha

El Movimiento de Trabajadoras y Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) cuenta con un programa agrario popular. Anunciamos a la sociedad brasileña que es necesario radicalizar la democracia en nuestro país. Sin democratizar la tierra, sin garantizar el derecho a producir alimentos saludables, a tener vivienda, trabajo, educación y una vida plena, no lograremos democratizar la sociedad brasileña.

No vamos a construir este programa agrario solos y solas. Mantenemos una relación constante con los movimientos populares de Brasil y del mundo. Queremos construir este programa agrario popular junto con los pueblos del campo y de la ciudad. No fuimos nosotros quienes separamos el campo de la ciudad: fue el capitalismo, que quiere dividirnos y fragmentarnos.

Estamos con el movimiento negro, con los movimientos populares campesinos, con las y los defensores de los bosques, los pueblos ribereños, quilombolas y los pueblos indígenas. Son pueblos que llevan 500 años en resistencia. 

La reforma agraria es una reparación histórica. No se trata solo de una compensación económica, que ya de por sí sería importante. Queremos garantizar el derecho al acceso a la tierra. Queremos constituir territorios libres del patriarcado, de las opresiones, de la LGBTfobia, del machismo y de la misoginia. Queremos construir relaciones sanas: con la naturaleza, a través de la agroecología, y entre nosotras y nosotros, mediante la reorganización del trabajo, que debe ser colectivo y funcionar bajo un modelo otro que no sea el de la explotación.

Por eso, defendemos la reforma agraria popular como una reparación histórica en nuestro país y como una condición fundamental para profundizar la democracia en nuestra sociedad. Luchamos contra el imperialismo, contra el capitalismo, por una vida de abundancia para las mujeres.

Simone Magalhães es militante del Colectivo Tierra, Raza y Clase del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Este texto es una versión editada de su intervención en el webinario «Feminismo popular y antirracista por la reparación y el buen vivir», organizado por la Marcha Mundial de las Mujeres el 25 de julio de 2026.

Edición por Helena Zelic
Traducido del portugués por Luiza Mançano

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