El Ubuntu como una tradición viva

11/09/2026 |

Kwezilomso Mbandazayo

Lee un análisis sobre el Ubuntu como elemento fundamental para la organización feminista

Afro-IFOS, la edición afrocéntrica de la Escuela Internacional de Organización Feminista, aborda el Ubuntu como una tradición viva, que sigue transformándose mediante la lucha, la reflexión, la organización y el aprendizaje colectivo. Esto resulta especialmente importante en un momento marcado por la profundización de las desigualdades, la violencia, los desplazamientos, la crisis ecológica, el autoritarismo, la organización de fuerzas que se oponen a los derechos y la fragmentación de la vida colectiva en muchas partes del mundo. Al fundamentar nuestras prácticas en el Ubuntu, Afro-IFOS ofrece un marco de referencia y una comunidad de apoyo para responder colectivamente a estos retos urgentes, presentes en la vida cotidiana de las participantes y en su trabajo conjunto.

“Todas reconocemos que, a pesar de los conflictos, establecimos fuertes lazos de solidaridad y proyectos comunes de liberación colectiva. Compartimos lo aprendido y ponemos nuestros saberes y tecnologías ancestrales a disposición unas de otras para enfrentar a nuestro enemigo común, el colonizador”. Esta fue la reflexión que compartió la delegación de Estados Unidos de la Comisión Ubuntu de la IFOS, al reflexionar sobre el período precolonial.

Umuntu Ngumuntu Ngabantu

Ubuntu es una creencia y una filosofía africana que suele expresarse mediante la expresión «umuntungumuntungabantu«, que podría traducirse libremente como «una persona es persona a través de las demás personas» y que en Brasil se conoce más comúnmente como «yo soy porque nosotros somos».

Esta expresión se utiliza con frecuencia para recordarnos que nadie vive de manera aislada y que nuestra humanidad está profundamente ligada a la humanidad de los demás. Nos enseña que el éxito individual cobra sentido cuando contribuye al bienestar de la comunidad en su conjunto. El Ubuntu hace hincapié en que nos necesitamos unas a otras y que la compasión y el cuidado mutuo son fundamentales para la existencia humana. Este concepto propone una comprensión más profunda de lo que significa ser una persona, pertenecer a una comunidad, asumir responsabilidades y existir en relación con otras personas.

Según el Ubuntu, ser una persona es algo fundamentalmente relacional. Los seres humanos se constituyen a través de las relaciones con otras personas y de la participación en la vida comunitaria. El individuo nunca está completamente separado del colectivo. Al escribir sobre la cosmología nguni, Nokulinda Mkhize relaciona el Ubuntu con el concepto de uNtu, un principio fundamental sobre lo que significa ser una persona, el cual ocupa un lugar central en una comprensión más amplia de la humanidad, la comunidad y la vida social. Basándose en los relatos de origen nguni, Mkhize describe uNtu como la primera persona y como un principio simbólico del cual surge la humanidad.

A partir de este concepto, surgen una serie de otras ideas. Umuntu se refiere a una persona, mientras que abantu se refiere a las personas. KwaNtu es el ámbito de la humanidad, el mundo en el que las personas viven juntas. IsiNtu se refiere a las costumbres, prácticas, sistemas de conocimiento y formas de vivir y relacionarse que surgen de las cosmologías culturales y espirituales africanas. UbuNtu es la orientación filosófica y ética que rige las relaciones entre las personas y las comunidades.

Si bien este artículo aborda el Ubuntu a partir de las tradiciones de los pueblos de lenguas nguni, que se encuentran principalmente en África Austral, en todo el continente africano y en sus diásporas se pueden encontrar concepciones similares sobre las relaciones que nos constituyen como personas, la humanidad colectiva, la responsabilidad mutua y la interconexión entre los seres. Entre ellas se encuentran el Utu, en las sociedades de habla suajili de África Oriental; el Hunhu, en las tradiciones Shona; el Botho, en las tradiciones Sesotho y Setswana; el Obuntu u Obuuntu, entre diversas comunidades de Uganda, incluidos los Baganda; y el Bumuntu y el Bomoto, en partes de África Central y Oriental.

Si bien no son idénticos, estos conceptos suelen entenderse como expresiones relacionadas dentro de una familia más amplia de filosofías africanas que reflexionan sobre lo que significa ser humano en relación con otras personas. Todos suelen traducirse con términos como “condición humana” o “humanidad” y hacen hincapié en la empatía, la justicia, el cuidado mutuo, la dignidad y la responsabilidad colectiva. A la vez, cada tradición cuenta con su propio contexto histórico, cultural y filosófico, y puede poner énfasis en diferentes valores, como la armonía comunitaria, el respeto a las personas mayores, las creencias espirituales o las formas de toma de decisiones. Al reconocer tanto estas similitudes como las diferencias, nos damos cuenta de los puntos de convergencia del pensamiento africano en torno a lo que significa ser plenamente humano, sin dejar de valorizar la diversidad y la riqueza de cada tradición.

Conceptos relacionados, como el ujamaa, popularizado por Julius Nyerere en Tanzania, también hacen hincapié en la cooperación, la responsabilidad colectiva, el sentido de pertenencia y la importancia de construir sociedades organizadas en torno al cuidado mutuo y al bienestar colectivo. En África Occidental, tradiciones como el omolúàbí, en el pensamiento yoruba, y el teranga, en las tradiciones wolof de Senegal y Gambia, también hacen hincapié en las relaciones éticas, la hospitalidad, la reciprocidad, el carácter y la responsabilidad social, aunque dentro de marcos filosóficos distintos. En Sudáfrica, el Ubuntu desempeñó un papel fundamental en la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) como instrumento político y de reconstrucción en el período posapartheid.

En las comunidades de la diáspora africana, estos compromisos se expresan en tradiciones de ayuda mutua, cuidado comunitario, economía cooperativa, prácticas espirituales, resistencia colectiva y luchas de liberación. Se puede encontrar una concepción relacionada en la cosmología Kongo, en la que la existencia humana forma parte de un orden relacional más amplio, que conecta a los seres humanos, los antepasados, el mundo natural, los espacios y las fuerzas espirituales. Desde las tradiciones filosóficas Kongo, Fu-Kiau describe la existencia mediante un conjunto de categorías interconectadas, entre ellas muntu (seres humanos y personas), kintu (cosas y fuerzas materiales), hantu (espacio y lugar) y kuntu (cualidades, modalidades y procesos de transformación). En este marco, el Dikenga, o cosmograma Kongo, representa el movimiento cíclico de la vida y la relación continua entre los mundos visible e invisible. Las personas vivas y sus ancestros no se conciben como pertenecientes a mundos totalmente separados, sino como participantes de un ciclo continuo de influencia mutua, responsabilidad, memoria y transformación.

Si bien estos conceptos y tradiciones no deben entenderse como equivalentes directos del Ubuntu, apuntan a un conjunto rico y diverso de pensamientos africanos y de la diáspora que reflexionan sobre las relaciones entre el individuo y la comunidad, los derechos y las responsabilidades, la dignidad individual y el bienestar colectivo, así como sobre las condiciones necesarias para el florecimiento humano.

Una cuestión de poder

Muchas veces se habla del Ubuntu como si su significado fuera evidente por sí mismo. Sin embargo, existen diferentes interpretaciones, a veces contradictorias, sobre qué es Ubuntu, de dónde proviene y cómo debe entenderse.

Al igual que todas las filosofías, visiones, tradiciones, propuestas políticas y formas de comprender el mundo, el Ubuntu está marcado por cuestiones de poder: quién lo define, quién lo pone en práctica, con qué objetivos y en qué contextos históricos y políticos. Este dinamismo genera diversidad, debate y controversias. En lugar de considerar estas tensiones como debilidades, Afro-IFOS las aborda como oportunidades para la formación política, la reflexión colectiva y la construcción de una comprensión más profunda.

Para algunos estudiosos, el Ubuntu se entiende principalmente como una filosofía que concibe la humanidad desde las relaciones entre las personas. Estas concepciones hacen hincapié en la interconexión, el respeto mutuo, la dignidad, la compasión y la idea de que nos constituimos como personas a través de las relaciones con los demás. Otros estudiosos han buscado comprender el Ubuntu como un conjunto de valores presentes en determinadas sociedades e instituciones. Desde esta perspectiva, el Ubuntu orienta las normas sociales, los sistemas de gobernanza, los marcos éticos, los procesos de resolución de conflictos y los enfoques de justicia restaurativa. En los debates contemporáneos también se ha analizado si el Ubuntu sigue siendo una práctica generalizada e influyente en las sociedades africanas actuales, sobre todo en contextos marcados por el colonialismo, la urbanización, la migración, la globalización y la reestructuración económica neoliberal.

La relación entre el Ubuntu y el colonialismo ha sido objeto de importantes debates. Algunos estudiosos sostienen que el dominio colonial marginó activamente las filosofías y formas de conocimiento indígenas, favoreciendo las epistemologías occidentales y menospreciando las tradiciones intelectuales africanas. Desde esta perspectiva, los enfoques contemporáneos del Ubuntu pueden entenderse como proyectos de recuperación, renovación o revitalización.

Otro campo de disputa se refiere a la relación entre el Ubuntu, el poder, la justicia y la liberación. Hay quienes sostienen que las interpretaciones dominantes del Ubuntu se han alejado de cuestiones más amplias relacionadas con el poder político, las injusticias históricas, la soberanía y las condiciones materiales. Ndumiso Dladla, por ejemplo, sostiene que las interpretaciones influyentes del Ubuntu en el período posapartheid a menudo lo han reducido a un discurso de reconciliación, perdón y cohesión social, ocultando sus dimensiones políticas y liberadoras. En lugar de entender el Ubuntu únicamente como un imperativo ético de búsqueda de la armonía, estas críticas insisten en que también debe interpretarse con relación a las historias de conquista, colonialismo, despojo, gobernanza y resistencia, así como a las luchas por la justicia.

Asimismo, continúan los debates sobre el alcance, el lugar y el significado del Ubuntu. Existen divergencias entre los estudiosos sobre si el Ubuntu debe entenderse principalmente como una filosofía, una cosmología, un marco ético, un proyecto político, un conjunto de valores sociales, una visión del mundo, una práctica vivida o alguna combinación de estos elementos.

“En Sudáfrica, los hablantes de la lengua zulú utilizan el saludo sawubona, que significa literalmente ‘te veo’. La respuesta es sikhona, que significa ‘estoy aquí’. Quizás para ellos sea solo un saludo, pero hay mucho significado detrás de él. En shona, idioma que se habla en Zimbabue, el saludo es makadini, que significa «¿cuál es tu estado de ser?». Y la respuesta es ndiripo, que significa ‘estoy presente/estoy aquí’. Ver y estar presente son elementos fundamentales de lo que significa ser humano en las culturas africanas. Ver es una forma de reconocer que una es importante. Es una forma de decir: ‘Conozco tu nombre y te respeto, no como un objeto, sino como una persona a la que veo tanto con los ojos físicos como con los espirituales’. La presencia es igualmente importante. No se trata solo de estar físicamente presente, sino de estar presente con el corazón, la mente y el cuerpo. Significa estar consciente de lo que ocurre dentro de una misma y a su alrededor. Significa ser capaz de reconocer, de manera consciente, lo que ocurre en su subconsciente.”

Fragmento de Strategies for Buildingan Organisation with a Soul [Estrategias para construir una organización con alma], de Hope Chigudu y Rudo Chigudu (2015).

Esta es una versión resumida del artículo redactado por Kwezilomso Mbandazayo, integrante de JASS (Just Associates) Southern Africa y del equipo de metodología de la edición africana de la Escuela Internacional de Organización Feminista Berta Cáceres (Afro-IFOS).

Edição por Bianca Pessoa
Tradução por Liz Stern

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